Mi abue descubrió que acostándose en la cama de Luz Isabel dispone de más claridad para leer la prensa. Todas las tardes se acuesta en la cama y despliega su periódico. La mayoría de las veces lee dos líneas y se duerme. ¿Pero cómo se atreve a invadir la cama donde duermo mis siestas vespertinas? Mi abue se molesta cuando intento sacarla, pero ¿es que no entiende que la cama es mía? Todas las camas de la casa son mías, especialmente la de Luz Isabel porque resulta que a mí también me gusta que me dé el sol. Así que abue, seguiré con mi método de halarte el cabello y acostarme encima de tu cabeza a ver si entiendes de una vez que esa cama me pertenece.